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Hoy quiero hablarles acerca de mentores, alumnos, aprendizaje.

Cuando era un niño, vi graduarse a mi abuelo a los 75 años; el licenciado en economía Jesús Rodríguez Ayestas. Comprendí que para ser ejemplo de vida; la edad, el tiempo, la escasez, la soledad no eran excusas. Tampoco fue excusa saber que siendo muy niño quedo huérfano y desde los 10 años trabajo y estudio hasta formar su familia, su empresa. Pudo haber renunciado, pero no lo hizo. TUVO PERSEVERANCIA.

Conocí la historia de mi abuelo el abogado Víctor M. Padilla. El pudo ser un humilde campesino en Gracias, departamento de Lempira, cosa que no es mala en lo absoluto y estoy seguro lo hubiese hecho con mucha dignidad. Pero siendo un analfabeto, emigro a la capital a los 14 años. Aprendío a leer y escribir en la escuela nocturna. Posteriormente ingreso a la secundaria mientras trabajo varios años hasta convertirse en abogado y notario. Se convirtió en decano de la facultad de ciencias jurídicas. Fue catedrático destacado y culmino su carrera como magistrado de la corte suprema de justicia y de igual manera formar una bonita familia. TUVO DECISION.

Estas 2 fueron grandes lecciones que marcaron mi vida. Pero el aprendizaje seguía, al igual que el papel de alumno de la vida.

Mi primeros coaches, mentores fueron ellos, aun cuando no lograron ver en lo que nos hemos convertido.

Luego mi madre, me enseño que caminando totalmente solo no se puede realizar nada y menos siendo orgulloso y arrogante. Me enseño siempre a ser integro y no decir mentiras (por cierto, ese “curso” lo tuve que repetir muchas veces, pero finalmente aprendí la lección. Y muchos “cursos” mas que en su momento los fui aplicando.

De mi padre aprendí que la familia es nuestra primera escuela y es donde mas fallamos y nos equivocamos. Pero al mismo tiempo hacer lo necesario para que nadie “pierda el curso de la vida” y tener la decisión de que siempre se pueden arreglar las cosas con fe y paciencia, definitivamente lo aprendí de él; aunque jamás me impartió ese curso. Lo vi con su ejemplo.

De mis hermanas aprendí que las metas se logran. Que la excelencia no es una imposición. Es un estilo de vida que debe servir no para jactarnos de que somos mejores; sino para servir con agrado. Que, aunque no se nos valore como esperamos; la alegría, la pasión por nuestro propósito de vida debe ser suficiente para ser feliz.

De mi sobrino aprendí la lealtad, el respeto, la tranquilad de saber que somos tan pequeños en muchas cosas, pero que somos gigantes para las personas que nos quieren, aprecian sinceramente.

De mi sobrina aprendí a luchar. Este curso lo empecé en el 2020. Cuando a sus 5 meses su corazón no latía, con pocas esperanzas de vida, al nacer y estar en UCI por 3 días. A los 4 meses ser victima de COVID 19 y ver como sus pulmones podían colapsar. Aprendí que nuestras principales luchas no son con las personas. Son con nosotros mismos. Que el primero que debe estar convencido de querer salir vencedor somos nosotros mismos. Mi sobrina no ha recibido coaching. No sabe que es ser resiliente. No conoce la PNL y otras extraordinarias herramientas que hoy tenemos. Su deseo innato de LUCHAR PARA VENCER, sin que nadie le explique, pero en su interior sabía que hay más por delante.

De mi amada esposa aprendí que la valentía. Que a pesar de tener miedo enfrento los retos que su discapacidad lleva. El miedo a perder su vista, a caerse, perderse por las calles, a no poder estudiar o trabajar, vi su valentía con un detalle muy pequeño y normal para muchos; pero en mi caso lo vi como un acto de valor. Empezar a utilizar su bastón, el cual muchas veces la acompaña incluso mas que yo en su mover. Posterior vencer ataduras en su vida y tener una fe como pocos. Observarla como decidió aprender tecnología, ingles y otras habilidades por ellas misma, sin ayuda; no porque sea orgullosa; sino para vencer sus temores. Y uno de los principales actos de valentía: CASARSE CONMIGO!!!

Hoy también tengo el honor que nos acompañen mentores, amigos, colegas, organizaciones que se han convertido en los mentores que necesitábamos como Fundación Terra, TEch4Dev, Irrazonable MX, Impact Hub Tegucigalpa, que ahora son también “nuestra familia”, y apreciamos enormemente su gran apoyo en este camino. De ellos aprendimos a CREER en nuestros sueños, ideas y a mejorarlos cada día.

Todo esto sin cada uno de ustedes no seria posible. Estuvieron allí apoyándonos, regañándonos, brindando su tiempo, teniendo paciencia y sobre todo creyendo en nosotros.

A continuación, les daré a conocer todo el proyecto de nuestras academias virtuales. Pero quise hablar de lo que aprendí. Porque eso hacemos en Bara Creativa HN. Aprender, aprender para luego dar lo mejor para nuestros alumnos, clientes, suscriptores, amigos.

Si nosotros no aprendíamos, hubiese sido hipócrita venir a enseñar cosas que no vivimos, ni sabemos. Porque si bien es cierto necesitamos especializarnos en diferentes áreas profesionales y tecnológicas, pero como mi mama siempre me dice, “la vida es la mejor academia”.

Les motivo a ser excelentes aprendices, alumnos de nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, compañeros, de la vida misma. NUNCA DETENGAMOS EL CONOCIMIENTO.

Para todo lo demás esta BARA CREATIVA HN.

Hoy inauguramos nuestro nuevo portal de academias para gloria de Dios, para bendecir y seguir impartiendo educación de calidad y accesible, para cambiar nuestras sociedades, y por lo tanto nuestros países.

A nombre de mi esposa, Cristian Lucia Ordoñez, nuestro equipo de colaboradores

Muchas gracias

Éxitos y bendiciones a todos.

¡Siguenos!